Guillermo del Toro, Fernando Frías de la Parra, and Alfonso Cuarón

Los Terkos

Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro celebran Ya no estoy aquí y la llegada del guionista y director Fernando Frías de la Parra.

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Desde su estreno inicial en México, Ya no estoy aquí (I’m No Longer Here) de Fernando Frías de la Parra ha cautivado al público con su retrato discretamente magnífico de los “cholombianos”, los seguidores de una cultura urbana mexicana cuya moda característica y su amor por la cumbia definen en gran medida la vida del protagonista de la película, un joven de 17 años llamado Ulises (Juan Daniel García Treviño).
A principios de la década de 2010, en Monterrey, la ciudad mexicana del norte del país, Ulises lidera a una pseudo-pandilla, un grupo de jóvenes que se hacen llamar Los Terkos, interpretados por un notable elenco de actores debutantes, que pasan sus días bailando cumbia. Mantienen un delicado equilibrio conviviendo en la ciudad con el feroz paisaje de lealtades a los carteles de drogas y la mano dura del gobierno, hasta que la violencia obliga a Ulises a huir por su vida. Se dirige a Queens, donde entra y sale de diversas órbitas, un adolescente solo, esforzándose por sobrevivir y descubriendo que la cultura que lo sostiene podría no tener un hogar aquí.
Ya no estoy aquí, que es tan solo la segunda película de Frías de la Parra, ganó 10 premios Ariel (el equivalente de los Oscar en México), incluido a Mejor película. También causó un gran impacto en dos de nuestros mejores cineastas: los ganadores del Premio de la Academia Guillermo del Toro y Alfonso Cuarón. Los realizadores son amigos desde hace mucho tiempo y acuerdan en que el proyecto es una declaración decisiva de un talento de primer nivel.
“Fernando demostró ser no solo uno de los directores más importantes de México, sino también uno de los directores realmente importantes que hay en el mundo”, comentó Cuarón. “Lo que hizo con su película es algo verdaderamente original”.

Ulises, interpretado por Juan Daniel García Treviño, baila sobre Monterrey

Ulises, interpretado por Juan Daniel García Treviño, baila sobre Monterrey

Cuarón y del Toro se reunieron para hablar sobreYa no estoy aquí y la promesa de Fernando Frías de la Parra.

Guillermo del Toro: Yo creo que la película es una singularidad por lo menos en la última década en muchos sentidos. Es una película que es una primera película de muchas formas, pero al mismo tiempo una película que tiene una sabiduría narrativa como si fuera una décima película. Tiene una mesura, tiene una sensación de realidad, sensación de lugar y de tiempo. Está retratada minuciosamente y la película conecta porque creo que la película . . . las películas para ser universales tienen que ser muy locales. Tienen que tener todo el detalle, todas las peculiaridades de un lugar y un tiempo y luego es universal. Esta fórmula o esta idea o esta realidad no es evidente para todos los cineastas y mucho menos para cineastas que debutan o que son noveles y esta película es una cápsula de tiempo, una cápsula de un momento y retrata lo más difícil de retratar que es algo que se va, algo que estuvo y ya no está. Eso es muy difícil de retratar en cine y la película conecta y conecta al público con lo que se perdió. La pérdida de ese momento, la pérdida de esa juventud, de ese instante en el tiempo en el que ya no pertenecemos a ningún lado. En que cambió el mundo cuando volteamos al otro lado. Y conecta porque creo que como mexicanos todos hemos vivido o estamos viviendo momentos de cambio que nos demuestran lo fácil que es que nuestra realidad desaparezca o cambie en frente de nosotros.
Alfonso Cuarón: Sí, yo me acuerdo que me llamaste por teléfono para decirme que tenía que ver esta película. Y yo mensamente te deje, ¿“Bueno de que se trata?”, bueno es que la tienes que ver. Es que es una película que no la puedes reducir en una breve sinopsis. Es una película . . . es una experiencia de espacio y tiempo. Es una experiencia del transcurrir en un espacio y un tiempo muy específico. Y manteniendo en ese mismo tiempo el choque de los espacios. Es muy conmovedor el hecho de en un tiempo compartido, dos espacios se contrastantes. Por un lado, creo que es una experiencia muy universal porque esa experiencia que tienen o que tenemos tantos que estamos traspolados de nuestro lugar original y eso creo que es universal, es la razón por la película ha tenido una gran recepción no sólo en México, sino en el mundo. En Argentina se convirtió en todo un evento. Y es una película que ni siquiera sucede en lo que sería . . . lo que me llega más inmediato que en mi caso es de ciudad de México y en tu casa y Guadalajara. Es una película que sucede en Monterrey, pero ni siquiera en Monterrey sino en las áreas alrededor de Monterrey en una cultura muy, muy, muy específica.

El rol de esta película en el cine mexicano es mantenerlo vivo.

Guillermo del Toro

GDT: Y efímera.

AC: Y efímera al final de cuentas. Y acerca de cómo construimos nuestras identidades y cómo protegemos esas identidades, pero también que tanta flexibilidad nuestra identidad debe de conllevar. Es una película profundamente conmovedora pero también es una película que decidió no atarse a fórmulas. Es una película que fluye. Tú me decías, “Tú vas a crear tu una expectativa y no te la vas a satisfacer porque te va a dar algo más poderoso”, y eso es lo que tiene. Rechaza tus expectativas para plantearte algo que es totalmente inesperado en ti y mucho más profundo.
GDT: Lo que es curioso es que una película que habla del exilio como un exilio geográfico, pero también habla de un exilio de ser, de que en un lugar eres quien eres y cuando vas a otro lugar no eres esa persona y no es que no seas nadie, pero para la gente eres algo mas. Eres visto con curiosidad, eres visto con una singularidad que hay que retratar o hay que hacer caso a ella porque es interesante pero no tienes el cobijo de tu cultura, el cobijo de tu lugar. Es una película muy dura y cuando vuelves a tu lugar ya no perteneces. Al final de cuentas es una fabula muy dura, muy difícil y real.
AC: Y también junto con eso es que tanto de nuestra identidad en lo que somos es lo que mostramos ser. Lo que la gente puede ver en la superficie.
GDT: Curiosamente es una película de gente al final de cuentas sola y contra una estructura porque los “narcos”, la policía y la compresión social del dinero. Todo está flotando arriba sobre estos personajes y sofocándolos y separándolos. Es una cosa muy interesante. Lo hermoso de la película es que es un retrato de la desobediencia y la terquedad como virtudes fundamentales para sobrevivencia. A los tercos crean actos lúdicos, voluntarios, marginales, únicos, efímeros para poder vivir del día a día.
AC: ¿Simbólicos?

Ulises baila en Nueva York

Ulises baila en Nueva York

GDT: Lo simbólico de ellos es que no bailan para un público, no se visten para una moda. Existen para sobrevivir. Cada acto creativo, lúdico . . . es un acto de sobrevivencia. En México evidentemente la música y el baile siempre han sido fundamentales para poder mantener la respiración y el pulso y existir en el mundo en el que estamos. La sabiduría de Fernando retratar en una narrativa que también te dice que es efímero y no por ser efímero deja de ser importante o quizás sea más importante porque se va. Eso es una gran sabiduría. El rol de esta película en el cine mexicano es mantenerlo vivo. Es decir, cada generación viene con una película o 10, o 100 bajo el brazo y mantienen una continuidad en la narrativa del cine mexicano. Por ejemplo, en su momento, un cómico marginal que venía con . . . cultural podría ser Tin Tan. ¿No? Y la herencia de esa marginalidad y la transición entre un país a otro fuera del género puede estar en esa película, puede estar en muchas otras. Es una continuidad que viene de la época de oro, del cine mudo, de los 60s, 70s, 80s y ahora esta película representa para mí una forma muy viva de renovar el lenguaje y las historias que se cuentan en el cine mexicano. El cine mexicano está presente y vivo a nivel mundial en festivales con pulso, en un momento muy crítico en el que se destruyen apoyos gubernamentales y se mantiene vivo por la terquedad de los tercos que deciden o decidimos siempre hacer cine mexicano y en Latinoamérica.

Lo que está demostrando Fernando es que es uno de los nuevos directores más importantes que hay en el mundo.

Alfonso Cuarón

AC: Otra cosa . . . es la sabiduría de Fernando, el acercamiento de sus locaciones, de sus espacios, de la gente, del casting . . . del reparto, la sabiduría de encontrar la verdad en cada uno de sus elementos. Y además con ello que es temático en la película, el tiempo de cómo hace que la historia fluya dentro cada uno de los cuadros. Es una película que le apuesta mucho a eso. Él como director me sorprende porque tiene la certeza de un director con más películas, con la seguridad de decir: “Voy a hacer esto y la película va a funcionar”. Es una película que a la mejor si te dicen por partes dices esta muy impresionante pero no se como esto puede ser construido y lo que pasa es que el tenia muy claro el pulso de cómo iba fluir su película y como iba resolver todo. Había una convicción del malabárico temático que está haciendo. Es un malabárico que sin darnos cuanta nos está dando golpes en el estómago constantemente. Es una película que es muy importante en este momento en el cine mexicano por distintas razones. Tú lo dijiste . . . porque está manteniendo vivo el cine mexicano. Pero además puede ser un marco de inspiración también. Es una película que está retando fórmulas establecidas. Está apostando una visión personal y poco convencional. Y está demostrando que esa visión personal y poco convencional tiene mucho mejor aceptación que intentos formularitos que tienen una pretensión más comercial. No solo en México sino en todo el mundo, la gente tiene sed de universos y mundos e ideas originales y eso es lo que está presentando Fernando. La importancia de Fernando no está solo en el cine mexicano, sino en el cine en general. Lo que está demostrando Fernando es que es uno de los nuevos directores más importantes que hay en el mundo.

Los Terkos bailan cumbia

Los Terkos bailan cumbia

GDT: Hay una sed de verdad enorme en el cine. Hay sed de que nos digan y nos enseñen la verdad y parte de eso es las caras, o rostros, la mirada. El cine está hecho en miradas y en caras y de gestos. El casting de una película . . . la manera en que logra que cada personaje no te cuestiones ni siquiera si es actor, si viene de teatro, si ha hecho cine. Simplemente, son. Si encarnan al personaje, lo invocan de una manera absolutamente impresionante y sus caras, sus miradas, sus emociones, sus momentos tanto en el casting en México como en el casting americano. Hay un breve momento en que un policía viene corriendo porque está este personaje bailando. Y ese policía es un policía americano. No es un actor que cobra por el día, secundario, que viene. Esa certeza en el casting está en los dos países.

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